jueves 21 septiembre 2017
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Una pequeña introducción a la cultura mallorquina (II): Gigantes, cabezudos y demonios

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En Ferias y Fiestas de Mallorca queremos presentaros algunos elementos de la cultura popular mallorquina. En este artículo hablaremos de la fiesta y concretamente de algunos elementos festivos de origen antiguo que se han heredado hasta nuestros días. Se trata de los gigantes, los cabezudos y los demonios

  

Gigantes:

 

Los gigantes (gegants) son un elemento tradicional de fiesta procedente de la Cataluña con un origen que se remonta hasta la Edad Media. Los primeros gigantes en Mallorca datan del siglo XVII, concretamente del año 1630, en la procesión del Corpus de Sóller.

 

Los gigantes de Mallorca son un elemento distintivo de la fiesta de los pueblos, cada gigante preside la fiesta del suyo y de vez en cuando pueden visitar otro pueblo si han sido invitados con motivo de alguna ocasión especial como una fiesta o una feria.

 

En Mallorca hay más de setenta gigantes y pueden clasificarse de varias formas: los más habituales son las parejas de campesinos (pagesos), que cuentan con nombres propios: Antoni y Margalida (Sa Pobla), Tòfol y Francinaina (Palma), Abdó y Maria (Inca) o Antoni y Catalina (Sóller) son algunas de las parejas de gigantes más conocidas.

 

También destacan gigantes de otras profesiones, típicas del pueblo y no obligatoriamente ligadas a la agricultura. Entre estos encontramos gigantes zapateros en inca, la pareja Roc y Esperança en Capdepera, pescador y “llatadora” respectivamente o Marc, herrero y María Àngels, recolectora de higos, en Sineu.

 

Hay otros tipos de gigantes, los basados ​​en personajes reales. Este es el caso del rey Jaume I y Violante de Hungría en Calvià, Jaume II y Esclaramonda de Foix en el Consell Insular o Barba-Rossa en Llucmajor.

 

El último gran grupo de gigantes son los fantásticos, basados ​​en personajes de las “rondallas” mallorquinas. Pere Teleca, Fada Morgana, Banyeta Verda, Na Tomassa o la reina Catalineta son algunos de estos personajes de fábula que han pasado también a ser gigantes.

 

Cabezudos:

 

Los cabezudos (caparrots) aparecen como figuras de fiesta complementarias a los gigantes, aunque muchas veces juegan un papel aún más protagonista. Es el caso de Sa Pobla, que cuenta con dos grupos de cabezudos, los clásicos y los “minyons” (protagonizados por niños de hasta 12 años), que bailan en la plaza del pueblo la noche de Sant Antoni.

 

El cabezudo es una figura querida, popular, fantástica y cómica, ideal para la fiesta. Pueden estar basados ​​en personajes famosos, ser fruto de la imaginación o incluso rendir homenaje a algún vecino local, como es el caso del cabezudo del Miguel des forn de sa pelletería, un panadero de barrio muy querido, que desde hace un par de años anima la verbena de Sant Sebastià de Palma con el colectivo Orgull Llonguet.

 

Demonios:

 

En cuanto a los demonios (dimonis) se caracterizan por ser el alma de las fiestas populares. Cabezudos de colores rojos, cuernos y una actitud picaresca son su esencia. Los demonios se divierten dando sustos y persiguiendo pequeños, jóvenes y no tan jóvenes.

 

 

Todo indica que su origen es pagano, pero la fiesta fue adaptada al cristianismo cuando la religión se consolidó. A los demonios se les teme, pero también se les provoca y se les intenta tomar el pelo. También bailan: en las plazas, en las calles e incluso en los bares. La figura del demonio participa en la danza de los cossiers, una de las más antiguas que se conservan.

 

Hay que distinguir entre los demonios de la fiesta y los grupos de demonios de correfocs. Estos últimos proceden de Cataluña y llegaron a empezaron a llegar a Mallorca a finales del s. XX, protagonizando espectáculos con fuego y pirotecnia que se han integrado en muchas fiestas populares.