jueves 21 septiembre 2017
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Una pequeña introducción a la cultura mallorquina (I)

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La cultura mallorquina es rica, amplia y llena de historia. Los pueblos mediterráneos que se asentaron y se relacionaron con Mallorca, entre los que encontramos romanos, fenicios, árabes o catalanes, influenciaron profundamente la isla dotándola de un patrimonio cultural y un carácter propio. En Ferias y Fiestas de Mallorca os ofrecemos una pequeña introducción al vasto mundo de la cultura mallorquina.

 

Idioma:

Uno de los aspectos más característicos de Mallorca es el idioma. La lengua catalana, instalada desde la reconquista cristiana en el siglo XIII, es uno de los signos de identidad más potentes de la cultura mallorquina. El efecto isla favoreció la formación del dialecto mallorquín, una evolución un poco diferente al catalán estándar con un acento peculiar y algunas palabras propias. Con la llegada del turismo de masas y el aumento de la población durante el último siglo, el mallorquín ha perdido un poco de peso en la sociedad a favor del español, el inglés e incluso el alemán. Pese a ello, es una lengua habitual, estudiada y muy querida por los habitantes autóctonos.

 

Religión:

Tras la reconquista cristiana por parte del rei Jaume I el año 1229 d.C, el cristianismo sustituyó al islam como la religión predominante en Mallorca, y así ha sido hasta nuestros días. Fruto de ese triunfo religioso, Mallorca acoge en Palma uno de los símbolos de la arquitectura gótica: la catedral de Palma, conocida como “La Seu”. También se deben a la religión católica la celebración de las fiestas patronales: Sant Antoni, Sant Sebastià, Sant Joan, Sant Pere… así como el cumplimiento de fiestas cristianas muy tradicionales y arraigadas como la navidad y la semana santa. La religión católica también ha sido fuente de conflictos, sobretodo con los practicantes y familiares del judaísmo (llamados despectivamente “xuetes”). El conflicto religioso también subyace en las fiestas de los “Moros y Cristianos”, aunque están más basadas en historias de ataques de piratas que en causas de fe.

 

Rondalles:

Se conocen como “Rondalles mallorquines” un conjunto de historias y relatos fantásticos tradicionales, transmitidos durante años de forma oral de padres a hijos y de abuelos a nietos. Reyes, princesas, campesinos, gigantes, magos, brujas y criaturas fantásticas pueblan estas historias. Algunas tienen contenido moralizante, muchas otras trasfondo religioso y otras destacan por su fantasía y su ritmo repetitivo, pues hay que tener en cuenta que se transmitían oralmente. Las “Rondalles mallorquines” fueron recopiladas en 24 volúmenes por Antoni Maria Alcover i Sureda y han estado tan arraigadas en la cultura mallorquina que resulta extraña la familia mallorquina que no tiene al menos no un tomo en casa. Las Rondalles también tienen su propia feria, que se celebra en Búger en otoño.

 

Música:

La esencia de la música mediterránea impregna las composiciones tradicionales mallorquinas. Aromas griegos o árabes se cuelan entre las melodías de las canciones mallorquinas. Entre ellas se encuentran las “tonades de treball” que se cantaban mientras se trabajaba, o los “romanços”, que narraban historias supuestamente reales, muchas de ellas truculentas. La religión cristiana trajo el canto de la Sibil·la, declarado patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO. Por otra parte, entre los instrumentos de música típicos mallorquines se encuentran las “xeremies”, los “flabiols” y los “tamborinos”, que han acompañado fiestas y celebraciones mallorquinas desde tiempos immemoriales. El “guitarró”, la “ximbomba” (zambomba) y las “castanyetes” (castañuelas) son también otros instrumentos musicales muy populares.

 

Baile:

Y con la música llega el baile. Las danzas mallorquinas tradicionales son conocidas y englobadas bajo el nombre de “ball de bot”. Se trata de danzas populares, sin una gran coreografia y abiertos a la participación del público. Hay varios tipos de bailes, dependiendo del ritmo. Así encontramos las jotas, las “mateixes”, el fandango o el bolero. Todos los pueblos y barrios celebran estos bailes populares, conocidos como “ballades”, con bastante regularidad y no hay fiesta popular en Mallorca que no cuente con una “ballada”.