El sol alarga su trazado. Un cambio horario dota de más luz a la tarde. La brisa empieza a ser cálida y los pueblos se desperezan. La primavera llega a Mallorca y con ella un cambio de actitud. Llega la alegría, las ganas de salir a la calle. La calidez del clima mediterráneo empieza a brillar al final del mes de marzo. El buen tiempo besa la isla y con él una energia especial recorre sus rincones.

 

La primavera es tiempo de ferias. Tradicionalmente, granjeros, ganaderos, artesanos y comerciantes se desplazaban hasta los pueblos cercanos para dar a conocer su trabajo y vender sus productos aprovechando el clima agradable de la estación. Siguiendo esta tradición, hoy en dia podemos encontrar en Mallorca eventos de gran magnitud como el Dijous Gros, en Inca o las ferias de Manacor, Muro, Santa Maria, todas ellas multitudinarias y con una gran variedad de oferta, colores y sabores.

 

Pero en las últimas décadas el concepto de feria se ha refinado y cada municipio busca dotar la suya de un carácter propio, dando protagonismo a un producto con el que se sienta identificado. Por ejemplo, la patata cuenta con feria propia en Sa Pobla, la sal y los salazones son protagonistas en la Colonia de Sant Jordi y las plantas de la Tramuntana en Selva. Costitx dedica el primer dia de mayo a las flores, mientras que Binissalem organiza una feria alrededor del mundo de la piedra y el barrio de Es Pil·larí en Palma rinde tributo al panecillo local de la capital con la “Fira des Llonguet”.

 

Los animales también gozan de protagonismo en estas ferias de primavera y varias de ellas organizan concursos. En la feria de Calvià, las ovejas y las cabras son el alma de la fiesta. La feria de Campos es conocida también como la feria de las vacas, el cerdo negro mallorquín centra la atención en feria ganadera de Son Carrió mientras que los caracoles son los protagonistas en el núcleo urbano de Sant Jordi.

 

Si bien la comida es muy importante, Mallorca también alberga en primavera varios eventos dedicados a la bebida y al vino en particular. El mayor evento se produce durante los Wine Days Mallorca, que durante diez dias organiza actividades en las bodegas y los pueblos de la D.O. Binissalem.

 

La mayor concentración de vinos mallorquines se haya en la feria del vino de Pollença, mientras que en la sierra de Tramuntana, el pueblo de Estellencs organiza con la llegada del mayo un pequeño evento alrededor del vino y el queso.

 

Las ferias no son los únicos eventos que destacan en la primavera mallorquina. El principio de esta estación viene marcado en el calendario con las fiestas de Semana Santa. Durante estos dias, decenas de procesiones recorren los pueblos de Mallorca con escenas bíblicas de la Pasión de Cristo. Actos solemnes entre los que destacan las procesiones del jueves Santo en Palma, el espectacular descendimiento de Pollença iluminado solamente por la luz de las velas, la antiquísima Solemníssima Procesión del Viernes Santo de Sineu o las dramatizaciones de la pasión de Cristo de Felanitx o Sant Joan.

 

La sobriedad de las procesiones contrasta con la alegria de los “pancaritats”: Reciben este nombre los almuerzos compartidos entre los vecinos de los pueblos, generalmente celebrados en una ermita local, donde se disfruta de delicias propias de la semana santa como “panades”, “robiols” o “crespells”. En mayo tiene lugar una de las fiestas más conocidas de Mallorca, “Es firó” de Sóller, un simulacro que rememora cómo este pueblo de la Tramuntana combatió un ataque de piratas en el siglo XVI.

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viernes 24 noviembre 2017
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PRIMAVERA EN MALLORCA

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El sol alarga su trazado. Un cambio horario dota de más luz a la tarde. La brisa empieza a ser cálida y los pueblos se desperezan. La primavera llega a Mallorca y con ella un cambio de actitud. Llega la alegría, las ganas de salir a la calle. La calidez del clima mediterráneo empieza a brillar al final del mes de marzo. El buen tiempo besa la isla y con él una energia especial recorre sus rincones.

 

La primavera es tiempo de ferias. Tradicionalmente, granjeros, ganaderos, artesanos y comerciantes se desplazaban hasta los pueblos cercanos para dar a conocer su trabajo y vender sus productos aprovechando el clima agradable de la estación. Siguiendo esta tradición, hoy en dia podemos encontrar en Mallorca eventos de gran magnitud como el Dijous Gros, en Inca o las ferias de Manacor, Muro, Santa Maria, todas ellas multitudinarias y con una gran variedad de oferta, colores y sabores.

 

Pero en las últimas décadas el concepto de feria se ha refinado y cada municipio busca dotar la suya de un carácter propio, dando protagonismo a un producto con el que se sienta identificado. Por ejemplo, la patata cuenta con feria propia en Sa Pobla, la sal y los salazones son protagonistas en la Colonia de Sant Jordi y las plantas de la Tramuntana en Selva. Costitx dedica el primer dia de mayo a las flores, mientras que Binissalem organiza una feria alrededor del mundo de la piedra y el barrio de Es Pil·larí en Palma rinde tributo al panecillo local de la capital con la “Fira des Llonguet”.

 

Los animales también gozan de protagonismo en estas ferias de primavera y varias de ellas organizan concursos. En la feria de Calvià, las ovejas y las cabras son el alma de la fiesta. La feria de Campos es conocida también como la feria de las vacas, el cerdo negro mallorquín centra la atención en feria ganadera de Son Carrió mientras que los caracoles son los protagonistas en el núcleo urbano de Sant Jordi.

 

Si bien la comida es muy importante, Mallorca también alberga en primavera varios eventos dedicados a la bebida y al vino en particular. El mayor evento se produce durante los Wine Days Mallorca, que durante diez dias organiza actividades en las bodegas y los pueblos de la D.O. Binissalem.

 

La mayor concentración de vinos mallorquines se haya en la feria del vino de Pollença, mientras que en la sierra de Tramuntana, el pueblo de Estellencs organiza con la llegada del mayo un pequeño evento alrededor del vino y el queso.

 

Las ferias no son los únicos eventos que destacan en la primavera mallorquina. El principio de esta estación viene marcado en el calendario con las fiestas de Semana Santa. Durante estos dias, decenas de procesiones recorren los pueblos de Mallorca con escenas bíblicas de la Pasión de Cristo. Actos solemnes entre los que destacan las procesiones del jueves Santo en Palma, el espectacular descendimiento de Pollença iluminado solamente por la luz de las velas, la antiquísima Solemníssima Procesión del Viernes Santo de Sineu o las dramatizaciones de la pasión de Cristo de Felanitx o Sant Joan.

 

La sobriedad de las procesiones contrasta con la alegria de los “pancaritats”: Reciben este nombre los almuerzos compartidos entre los vecinos de los pueblos, generalmente celebrados en una ermita local, donde se disfruta de delicias propias de la semana santa como “panades”, “robiols” o “crespells”. En mayo tiene lugar una de las fiestas más conocidas de Mallorca, “Es firó” de Sóller, un simulacro que rememora cómo este pueblo de la Tramuntana combatió un ataque de piratas en el siglo XVI.