jueves 21 septiembre 2017
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Mallorca vegetariana: Tres platos tradicionales sin rastro de carne.

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Sobrasada, camaiot, panades, ensaimadas, botifarrones, frito mallorquín… la carne, y en concreto la carne de cerdo, juega un papel fundamental en la gastronomia mallorquina. Sin embargo, es posible encontrar platos tradicionales en el recetario isleño sin pizca de carne. Y es que los productos del campo mallorquín son suficientes para chuparse los dedos. Aquí os informamos sobre tres platos característicos de Mallorca, imprescindibles para todos los mallorquines que desean llevar una dieta vegetariana o simplemente disfrutar de una comida ligera a la par que nutritiva.

 

 

Trempó:

 

El trempó es el plato más característico del verano mallorquín y uno de los más simples en cuanto a su elaboración. Tomate, pimiento blanco mallorquín (también conocido como pimiento amarillo) y cebolla blanca son los únicos ingredientes de este refrescante plato.

 

Estos se trocean y se mezclan, creando un nuevo y colorido plato dominado por los colores rojo, verde y blanco, que remiten a los colores de los "siurell". El toque final del trempó es un simple aliño de aceite y sal, que remata uno de los platos más fáciles de preparar de la gastronomia mallorquina.

 

Su nombre deriva del verbo “trempar”, que en mallorquín significa aliñar.El trempó no debe confundirse con una ensalada. Es un plato de verano con personalidad propia, que acostumbra a tomarse como plato único o acompañar un buen “pa amb oli”. Aún así, son muchos los que se aventuran a alterar el trempó con más ingredientes: atún, aceitunas, albaricoque, manzana, remolacha… son solo algunos de los posibles añadidos, pero muchos mallorquines negarán rotundamente que siga siendo trempó.

 

 

Tumbet:

 

Muchos platos de la gastronomia mallorquina son realmente económicos. Si el trempó destaca por su sencillez, el tumbet nace a raiz del aprovechamiento de los excendentes de la huerta. Patatas, berenjenas, calabacín, pimientos verdes y rojos, salsa de tomate… componen este manjar que puede servirse frío, caliente, como plato único o con guarnición.

 

Sus ingredientes, su aroma y su sabor lo relacionan con platos como la ratatouille francésa o la ciambotta y la caponatta italianas. Un buen tumbet guarda unos cuantos secretos. El primero de ellos es que sus ingredientes deben freirse por separado (con la excepción del sofrito de tomate y ajo para hacer la salsa), en rodajas y a fuego medio.

 

El segundo es la “greixonera”, la tradicional cazuela de barro mallorquina, donde se vierten todos los ingredientes, empezando con una base de patatas, una capa de berenjenas y calabacin y otra con los pimientos fritos, todo cubierto por la salsa casera de tomate. Cinco minutos con la greixonera al fuego serán suficientes para darle el toque final al plato

 

 

Sopas mallorquinas (de verano).

 

Las sopas mallorquinas son otro plato estrella de la gastronomia isleña. Pese a llevar el nombre de sopa, este plato no contiene caldo. Si que contiene pan, concretamente pan mallorquín duro, cortado en rodajas finas. Porque las sopas mallorquinas son otro ejemplo del aprovechamiento de los alimentos, en este caso el pan del dia anterior.

 

Las sopas mallorquinas no son un plato estrictamente vegetariano, pero en su versión “de verano” no contiene carne, pues el objetivo es hacer un plato que facilite una digestión ligera. Tomates (pochados), cebolla (dorada) y col (reducida) formaran la base de la sopa, a la que se añadirán ingredientes aromáticos como perejil, pimentón o sal.

 

Sobre esta base se añade agua, que hay que dejar cocer para crear un caldo para verter en parte en una greixonera. Allí es donde entra en acción el pan, que absorberá el caldo y sus aromas y se reblandecerá. Entonces solo queda añadir la verdura y remover.

 

 

 

Fotos: www.delascosasdelcomer.com www.mercadocalabajio.com  www.recetasmallorquines.es